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Lubricación articular

Matías Sampietro · 7 Mayo, 2013

La habilidad de las articulaciones de permitir movimientos a través de todo su rango de movimiento, bajo rangos muy amplios de carga y velocidad angular, sin perder estabilidad, es debido entre otras cosas a la capacidad del cartílago articular de mantenerse lubricado y con un bajo coeficiente de fricción.

Son numerosas las variables que procuran una buena lubricidad del cartílago articular y los distintos mecanismos son modelos teóricos experimentados en forma mecánica, pero ayudan a entender como funciona este mecanismo y la importancia luego en la indicación de distintas técnicas para favorecer la curación del mismo.

Como ya vimos la nutrición depende del líquido sinovial adyacente y si imaginamos al cartílago como una esponja podemos decir que bajo carga constante la nutrición del mismo y la lubricación es por lo menos dificultosa. Por otro lado, una pequeña cantidad de liquido se mantiene entre las superficies articulares cuando una carga alta es mantenida por menos de 0,5 seg. Cuando una carga alta es mantenida durante un periodo mayor este mecanismo que mantiene una fina capa de liquido entre las microrugocidades de las superficies articulares permitiendo que se produzca el deslizamiento desaparece, exponiendo al cartílago a sufrir daños (Walker, 1996 en Zachazewski 1996).

Fundamentándose así, uno de los principales axiomas sobre la capacidad del cartílago, su función normal y su participación en la producción de lesiones por desgaste, es que el cartílago es carga dependiente, no tolerando bien la carga constante. Por el contrario la carga en cortos periodos de tiempo, acompañada de movimiento produce acción de tipo bombeo que facilita su nutrición y lubricación.

Una de las formas de medir la lubricidad del cartílago humano es a través de su coeficiente de fricción (COF), entendiéndose por este como la fuerza necesaria para hacer que una superficie se deslice sobre otra. Si el COF es bajo la fuerza necesaria para deslizar una superficie sobre otra es menor, este es el caso del carilargo articular que en condiciones fisiológicas normales presenta un bajo coeficiente de fricción, de entre 0.02 y 0.001 según Charnley (1960) citado por Walker (1996).

Por el contrario si el COF es alto la fuerza necesaria es mayor y por consiguiente el desgaste del mismo. Una fina capa de liquido sinovial y moléculas de ácido hialuronico se mantiene entre las superficies articulares normales manteniendo este coeficiente de fricción bajo y por lo tanto a la articulación libre. (Walker, 1996 en Zachazewski 1996).

En conclusión el cartílago necesita de carga para nutrirse y lubricarse ya que permiten que el líquido sinovial penetre dentro del mismo pero esta carga no debe ser por periodos largos de tiempo, como hemos visto. Entonces el cartílago tolera mejor carga y movimiento libre de carga, que carga constante sobre todo por periodos superiores a 0,5 segundos.

Referencias

·Zachazewski, James. Athletic Injuries and Rehabilitation. Saunders company. 1996

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