ESPECIALIZACIÓN DEPORTIVA TEMPRANA...
¿La estamos juzgando con los argumentos adecuados?

Lic.Andres Cravero

Introducción

En los últimos años ha habido un aumento sustancial en el discurso académico y público sobre las consecuencias percibidas de la especialización de un solo deporte durante los períodos tempranos del desarrollo. Desde 2017, se han realizado tres revisiones sistemáticas y diez revisiones narrativas / editoriales sobre las cuestiones negativas de la especialización en el deporte. Una revisión realizada en el año 2009 sobre este tópico se preguntó: «¿qué sabemos sobre la especialización deportiva temprana?» y concluyó respondiendo «no mucho»(1). Recientemente (agosto 2020) Joseph Baker publicó una editorial en el British Journal of Sports Medicine; en la cual sostiene que las cosas no han cambiado mucho en la década intermedia, a pesar del considerable aumento de la elocuencia en torno a este tema (2).

«La mayoría de los modelos de desarrollo de atletas de alto rendimiento destacan que los atletas inevitablemente tendrán que especializarse (5). Pero… ¿Cuándo es demasiado pronto? «

¿Qué significan realmente los términos «especialización» y «temprana”?

Gran parte de la discusión sobre este tema posiciona a la especialización como binaria, ya sea que se esté especializado/a o no; a pesar de la clara evidencia de que los patrones de participación temprana en el deporte juvenil son más diversos (3). Por lo general, las discusiones se centran en «la participación en un solo deporte para la exclusión de todos los demás sin reconocer los límites de esta simple distinción. Por ejemplo, si existe una relación dosis – respuesta entre la cantidad y/o tipo de exposición y la probabilidad de resultados positivos, ¿Importa el número de deportes? ¿Alguien que participa en dos deportes tiene una probabilidad mayor o menor de lograr resultados negativos que un joven en ocho deportes? ¿Se considera importante el resultado?

 

Otra cuestión problemática se relaciona con la noción de «temprana». Las habilidades deportivas se han vuelto tan sofisticadas que se requiere una eventual especialización en un dominio de experiencia para el desarrollo continuo (4).

La mayoría de los modelos de desarrollo de atletas de alto rendimiento destacan que los atletas inevitablemente tendrán que especializarse (5). Pero… ¿Cuándo es demasiado pronto? ¿En qué momento el atleta en desarrollo es capaz de manejar una carga de entrenamiento especializado sin experimentar una participación negativa a largo plazo y consecuencias en el desarrollo? ¿Cómo afectan las demandas de rendimiento de los diferentes deportes al papel de la especialización en el entrenamiento temprano, por ejemplo, gimnasia vs fútbol? Estas preguntas plantean cuestiones de preparación biológica, neurológica, social y emocional, pero rara vez se consideran.

¿Porque es importante esto?

Los modelos orientados a políticas profesionales se han apresurado a adoptar el mensaje «la especialización es mala». Por ejemplo, el modelo de deporte para la vida de Canadá (Sport for Life) (6) (también conocido como Desarrollo del Atleta a Largo plazo) se centra en un enfoque temprano llamado «FUNdamentals», basado en la noción de que «los atletas no deben especializarse demasiaddo hasta la adolescencia». Antes de eso, deben participar en una amplia gama de deportes y actividades para desarrollar un alto nivel de alfabetización física y habilidades deportivas integradas (7). 

Otro claro ejemplo es Australia, que con su programa FTEM (es decir la etapa de fundamentos) y el ampliamente conocido Modelo de Desarrollo de Participación Deportiva defienden estos enfoques similares de la participación deportiva (4). Sin embargo, el mensaje simplista de «la especialización es mala» puede estar mal aconsejado por tres razones:

  1. Puede haber explicaciones alternativas. Por ejemplo, el estatus socioeconómico podría explicar parcialmente las relaciones entre la especialización y la lesión (8) o entre la especialización y otros resultados sociales y de desarrollo (por ejemplo, patrones de participación) (9).
  2. Las políticas basadas en la participación de múltiples deportes pueden perjudicar a algunas familias. Enfatizar el compromiso mulitideporte, ya sea explícitamente (por ejemplo, a través de políticas) o implícitamente (por ejemplo, a través del refuerzo conductual negativo de entrenadores, padres, etc.) puede perpetuar los sesgos de estatus socioeconómico que ya existen en el deporte de alto rendimiento. Además, pueden poner en desventaja a los atletas en desarrollo de comunidades con acceso diferencial a la programación multideportiva (por ejemplo, debido a la accesibilidad o a la falta de tiempo).

La participación en varios deportes puede ser cada vez más difícil. Las discusiones equilibradas sobre este tema también deben considerar que la tendencia actual de mayor especialización puede reflejar cambios sociales en la forma en que se practica el deporte. A medida que el deporte juvenil se vuelve más profesionalizado y estructurado, los modelos basados en atletas de sistemas más antiguos se vuelven menos aplicables

No es demasiado pronto para discutir la especialización

Hay ventajas obvias en tener una experiencia amplia y diversa en el deporte y el movimiento durante la juventud, tanto para los eventuales atletas de alto rendimiento como para los entusiastas del deporte de toda la vida. Sin embargo, se necesita más investigación. Es importante destacar que los investigadores deben examinar las relaciones entre los elementos de la especialización temprana (intensidad, especialización, presiones, etc.) y una variedad de resultados negativos (por ejemplo, lesión, abandono de la actividad, frustraciones, etc). Además, necesitamos un debate equilibrado sobre los posibles beneficios de la especialización en lugar de este mensaje demasiado simplista de «la especialización es mala». 

Además de más y mejores investigaciones, necesitamos una mayor atención a los mecanismos que provocan los efectos negativos. ¿Qué tiene la especialización que conduce a resultados negativos? ¿Es el enfoque solitario en un solo dominio de movimiento o el aumento de la intensidad y/o presiones propias del entrenamiento que normalmente viene con este tipo de participación especializada? También es necesario que haya un debate equilibrado sobre los posibles beneficios de la especialización en lo que respecta a las mejoras en la competencia, la adquisición de habilidades y el aprendizaje. Además, la posibilidad de que los entornos especializados y no especializados tempranos conduzcan a consecuencias positivas o negativas, se mitiga sin duda mediante el diseño de la formación de calidad de todos los actores vinculados a los procesos formativos de los jóvenes. Será importante comprender mejor los puntos de vista del entrenador y otras partes interesadas clave sobre este tema, ya que su voz ha estado en gran parte ausente de esta discusión. Si entendemos los mecanismos que generan resultados positivos y negativos tanto en entornos especializados como no especializados, podemos mejorar la forma en que se imparte el deporte en todos los entornos.

A modo de conclusión considero importante que, como agentes de salud, seamos responsables en la emisión de mensajes tanto a los padres como a los mismos jóvenes en lo que respecta a la especialización deportiva temprana teniendo en cuenta las esferas biológica, social, emocional y el contexto de cada situación en particular. Como dice el filósofo Walter Lippman: «si todos pensamos parecido, nadie está pesando mucho»… podemos no estar de acuerdo. A medida que nos empecemos a dar cuenta de que lo que luchan son ideas y no personas, estaremos generando un conflicto productivo que nos va a llevar inevitablemente a un destino de crecimiento tanto personal como profesional.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Baker J, Cobley S, Fraser-Thomas J. What do we know about early sport specialization? not much! High Ability Studies 2009; 20:77–89.
  2. Baker J, Mosher A, Fraser-Thomas J. Br J Sports Med Epub ahead of print: [please include Day Month Year]. doi:10.1136/bjsports-2020-102053.
  3. Ford PR, Ward P, Hodges NJ, et al. The role of deliberate practice and play in career progression in sport: the early engagement hypothesis. High Ability Studies 2009; 20:65–75.
  4. Loffing F, Schorer J, Hagemann N, et al. On the advantage of being left-handed in volleyball: further evidence of the specificity of skilled visual perception. Atten Percept Psychophys 2012; 74:446–53.
  5. Côté J, Fraser-Thomas J. Youth involvement and positive development in sport. In: Crocker PRE, ed. Sport psychology: a Canadian perspective. 3rd edn. Toronto: Pearson Prentice Hall, 2016: 256–87.
  6. Sport for Life. Key factors underlying long-term development in sport and physical activity. Available: https://sportforlife.ca/key-factors/ [Accessed 24 May 2020].
  7. Gulbin JP, Croser MJ, Morley EJ, et al. An integrated framework for the optimisation of sport and athlete development: a practitioner approach. J Sports Sci 2013; 31:1319–31.
  8. Jayanthi NA, Holt DB, LaBella CR, et al. Socioeconomic factors for sports specialization and injury in youth athletes. Sports Health 2018; 10:303–10.
  9. Fairclough SJ, Boddy LM, Hackett AF, et al. Associations between children’s socioeconomic status, weight status, and sex, with screen-based sedentary behaviours and sport participation. Int J Pediatr Obes 2009; 4:299–305.
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