RENDIMIENTO DEL SPRINT EN JUGADORES

Lic.Tomas Ríos.

nos deja un gran paper review con esta temática tan interesante.

INTRODUCCIÓN

 

Las lesiones por distensión de los isquiotibiales son frecuentes en muchos deportes, y constituyen hasta el 37% de todas las lesiones que se producen en el fútbol profesional1, resultando en importantes periodos de baja para los jugadores, pudiendo así, reducir el rendimiento del equipo2

 

Se cree que estas lesiones, se producen durante la última fase de balanceo en el sprint, debido a la alta demanda que reciben los isquiotibiales desacelerando excéntricamente la extensión de rodilla (generando altas cargas de tensión en este grupo muscular), o en la fase temprana del contacto inicial, donde se reciben grandes fuerzas de reacción del suelo, que requieren altos momentos de extensión de cadera y flexión de rodilla3.

 

Tras una lesión muscular de los isquiotibiales, investigaciones anteriores han documentado déficits en la fuerza muscular excéntrica máxima de los isquiotibiales4, en la tasa de desarrollo de la fuerza5, y en la resistencia a la fatiga de los isquiotibiales6, así como alteraciones en los patrones de activación de este grupo muscular7-8.

 

En algunos estudios se han observado bajos niveles de producción de fuerza horizontal en un único sprint y en sprints repetidos en futbolistas que presentaban lesión previa de los isquiotibiales9. Sin embargo, no se ha realizado un análisis exhaustivo del rendimiento del sprint en futbolistas con una lesión previa de isquiotibiales, que incluya medidas de aceleración y velocidad máxima, siendo importantes para la toma de decisión de retorno al juego10. Por lo tanto, el objetivo de este estudio fue comparar el rendimiento del sprint durante una prueba de sprints repetidos entre futbolistas con y sin lesión previa de isquiotibiales.

 

MÉTODOS

 

Diseño del estudio

Este estudio transversal exploratorio comparó las variables de aceleración y velocidad máxima del sprint, evaluadas en una prueba de sprints repetidos de 30 metros en jugadores con y sin lesión previa autoinformada de isquiotibiales en los 12 meses anteriores. 

 

Entorno del estudio

Los datos se recogieron en las instalaciones de seis clubes de Copenhague entre Octubre del 2017 y Noviembre del 2017. Antes del test, los futbolistas realizaron una entrada en calor estandarizada y supervisada, que consistió en ejercicios de carrera y de sprint, con una intensidad progresiva, durante 15 minutos. También, se indicó a los participantes, que no realicen actividad física de alta intensidad 24 horas antes de la prueba.

 

Participantes

Para poder ser incluidos, los participantes debían participar plenamente en los entrenamientos de fútbol, y estar disponibles para jugar partidos en el momento de la prueba. Los criterios de exclusión fueron cualquier lesión autoinformada de larga duración distinta a la lesión muscular de isquiotibiales (menor a 6 semanas) en miembros inferiores o de tronco, en los últimos 12 meses; cualquier dolor en los miembros inferiores o tronco durante la prueba. Además, se excluyó a los arqueros. 

 

Medidas de resultado

Los resultados de interés fueron la diferencia entre grupos (jugadores con lesión previa frente a jugadores sin lesión previa) en las variables de sprint obtenidas durante la prueba de sprints repetido consistente en 6 sprints máximos de 30 metros. Las variables mecánicas fueron: producción de fuerza horizontal máxima (FH0; N/kg), velocidad teórica máxima de sprint (V0; m/s), potencia máxima horizontal (Pmáx: W/kg) y eficacia mecánica medida como el índice de disminución de la relación de la fuerza con el aumento de la velocidad. 11 Además, también se analizó la diferencia entre grupos de la fuerza horizontal y la velocidad máxima del primer sprint, ya que un único esfuerzo de sprint también se considera importante en el juego12.

 

Recogida de datos

Los datos fueron recogidos utilizando una cámara de alta velocidad de 240 Hz del Iphone 6, y la aplicación MySprint13. Los participantes iniciaron desde una posición agachada con una mano colocada en la línea de salida13. Cada prueba de sprint tenía 90 segundos de descanso para garantizar una recuperación adecuada de la frecuencia cardiaca y facilitar la intensidad máxima en cada prueba de sprint14. Un evaluador, que no conocía la presencia o no de lesión previa de isquiotibial en cada jugador, analizó los datos en la aplicación MySprint15.

 

RESULTADOS

 

Participantes

44 jugadores de fútbol fueron evaluados, de los cuales 33 reportaron no haber tenido lesión previa de isquiotibiales en los últimos 12 meses, mientras que 11 jugadores reportaron haber tenido lesión previa de isquiotibiales en los últimos 12 meses. En el momento de la prueba, todos los participantes tenían una media de 3 a 5 sesiones de entrenamiento de fútbol a la semana, incluído un partido. 

 

Variables del sprint mecánico

El rendimiento del primer sprint no mostró diferencias entre los grupos en cuanto a la producción de fuerza horizontal o la velocidad máxima de sprint. En la prueba de sprints repetidos no se mostraron diferencias significativas entre los grupos para ninguna de las variables mecánicas del sprint. Como efecto principal, se encontró una diferencia media significativa para la velocidad media del sprint teórico máximo a favor de los jugadores con una lesión previa de los isquiotibiales y para la eficacia mecánica. Las restantes variables no mostraron efectos significativos.

 

DEBATE

 

Estos hallazgos indican que los jugadores con lesión previa de los isquiotibiales parecen mantener una velocidad máxima mayor durante la prueba de sprints repetidos, mientras que parece no existir diferencias en la aceleración, la fuerza y la potencia. 

 

Rendimiento del sprint

Mendiguchia y cols. 16 observaron un gran déficit en la producción de fuerza horizontal durante un único esfuerzo de sprint en el momento de la vuelta al fútbol después de la lesión muscular de isquiotibiales, en comparación con jugadores no lesionados; sin embargo, esto se normalizo después de dos meses, lo que indica que el juego regular es suficiente para restaurar el rendimiento del sprint. Curiosamente, el déficit potencial en la producción de fuerza horizontal observado en el presente estudio fue más pronunciado durante la prueba de sprints repetidos. Por lo tanto, se podría especular si un único esfuerzo de sprint es adecuado para captar déficits de rendimiento después de una lesión. 

 

La mayor pérdida de rendimiento en la aceleración del sprint durante el sprint repetitivo después de una lesión de isquiotibiales podría estar relacionada con el rol esencial de este grupo muscular para generar fuerzas de reacción del suelo orientadas hacia delante17. En ese sentido, se ha observado una menor fuerza excéntrica máxima de los isquiotibiales4, una menor tasa de desarrollo de la fuerza de la flexión de rodilla5, y una menor activación de la cabeza larga del bíceps femoral en la fase de balanceo tardío después de una lesión muscular de isquiotibiales; siendo estos, factores que podrían afectar negativamente a la aceleración del sprint18-19. Dado que el sprint máximo se asocia a una activación sustancial de los músculos isquiotibiales20, se puede especular si los esfuerzos de sprint máximos repetidos pueden amplificar los déficits neuromusculares en la pierna previamente lesionada21, conduciendo así a una reducción del rendimiento del sprint9-22.

 

Sorprendentemente, en este estudio, no se observaron diferencias entre ambos grupos en la producción de fuerza horizontal, lo que indica que los jugadores con una lesión previa en los isquiotibiales no mostraron un rendimiento diferente en la aceleración del sprint, en comparación con el grupo control. Esto contrasta con estudios anteriores, pero puede explicarse por el tiempo de descanso de 90 segundos entre cada sprint, en comparación con 24-30 segundos en estudios anteriores9-22.. Los períodos de descanso prolongados podrían minimizar el agotamiento metabólico muscular y la fatiga desde el primer al último sprint en comparación con descansos más cortos23

 

Velocidad máxima de sprint

No se observaron diferencias en la velocidad máxima entre el primer y último sprint en ambos grupos. A pesar de esto, se observó una velocidad de sprint teórica máxima media significativamente mayor en los 6 sprints repetidos en los jugadores con una lesión previa de isquiotibiales; también se observó una diferencia similar, aunque no significativa; en el primer sprint. Esto podría indicar que un único esfuerzo de sprint es suficiente para evaluar la velocidad máxima de sprint después de una lesión. 

 

Esta información, sugiere que los jugadores con una lesión previa no se ven afectados en la velocidad máxima de sprint16-22. Desde el punto de vista del rendimiento, es una observación importante teniendo en cuenta que la mayoría de los goles en el fútbol, están asociados a un esfuerzo de sprint máximo o submáximo12

 

Sin embargo, dado el papel de los isquiotibiales en el sprint, parece sorprendente este hallazgo, teniendo en cuenta las alteraciones en la fuerza máxima y explosiva de los isquiotibiales. Algunas explicaciones propuestas a esta observación: la posición erguida que se adopta en la velocidad máxima, podría limitar la capacidad de los músculos isquiotibiales de aplicar fuerzas horizontales para aumentar la velocidad de sprint, por ende, la rápida transferencia de fuerza de propulsión horizontal sobre el suelo a una velocidad de sprint elevada podría depender también de otros grupos musculares24, o lograrse mediante la mejora de la capacidad técnica del atleta, en lugar de reflejar exclusivamente la función de los isquiotibiales11. En línea con esto, se observó una eficacia mecánica ligeramente mejor, es decir, una menor pérdida de aplicación de fuerza horizontal con el aumento de velocidad de sprint11, en jugadores con una lesión previa de isquiotibiales.

 

Implicancias clínicas

A menudo se encuentra una menor fuerza excéntrica de los isquiotibiales después de la lesión4, lo que podría disminuir la capacidad de las fibras musculares para absorber la energía antes de que se produzca el fallo25. La combinación de los altos niveles de velocidad máxima de sprint, y los déficits neuromusculares después de una lesión de isquiotibiales, podría poner en riesgo a los jugadores a sufrir una nueva lesión de isquiotibiales, debido a la alta carga de tensión de los isquiotibiales en la alta velocidad de sprint38

 

Por lo tanto, los programas preventivos como el protocolo Nordic Hamstring, que han demostrado reducir el riesgo de lesiones recurrentes de isquiotibiales hasta un 85%27-28, deben considerarse esenciales tras la vuelta al juego, a pesar de que no se observan reducciones en la velocidad de sprint. Además, centrarse en mejorar gradualmente la capacidad de sprint exponiendo al atleta a una velocidad de sprint máxima durante la rehabilitación para preparar la vuelta al deporte, también puede ser una forma viable de mejorar la resistencia de los músculos isquiotibiales, y potencialmente, centrarse en los déficits de activación muscular20-29. Sobre la base de este estudio, también podría especularse si los jugadores de fútbol con una mayor velocidad de sprint corren un mayor riesgo de lesión inicial de los músculos isquiotibiales, debido a la mayor carga biomecánica asociada con una mayor velocidad de sprint26-30. Para estos jugadores, puede ser esencial mejorar la capacidad de los músculos isquiotibiales mediante ejercicios de alta carga, y la exposición regular a carreras de alta velocidad. 

 

CONCLUSIÓN

 

Los jugadores de fútbol con y sin una lesión previa de isquiotibiales no difirieron en el rendimiento de la aceleración del sprint, ni en la potencia horizontal máxima, mientras que en jugadores con una lesión previa se observó una mayor velocidad máxima de sprint, y una mejor eficacia mecánica durante seis sprints repetidos. Por lo tanto, los déficits comunes posteriores a la lesión no se manifiestan con disminución de rendimiento en comparación con los controles sanos. La combinación de una mayor velocidad de sprint y déficits neuromusculares comúnmente encontrados después de una lesión muscular de isquiotibiales puede aumentar el riesgo de lesiones recurrentes.

 

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