USO DE FLOSSBAND ¿REALMENTE FUNCIONA?

Lic. Javier Asinari

¿QUÉ ES EL FLOSSING?

Se trata de la aplicación de un vendaje realizado sobre una determinada región corporal (generalmente articulaciones o un grupo muscular), utilizando una banda elástica, ocluyendo parcialmente el flujo sanguíneo, mientras se realizan tareas de movilidad.

En el año 2013. Starret y Cordoza incluyeron esta herramienta en su libro “Becoming a Supple Leopard”1, reportando beneficios en la mejora de la movilidad y disminución del dolor

¿PORQUE FUNCIONA?

El número de publicaciones desde su publicación, ha ido en aumento. Sin embargo, la evidencia científica aún es dispar y poco clara acerca de los principales mecanismos que intervienen en la utilización de esta herramienta.

Además, los artículos publicados desde el punto de vista metodológico, presentan limitaciones que deben ser consideradas a la hora de extrapolar los resultados en el marco de nuestra práctica clínica diaria.

 

RAZONAMIENTO FISIOLÓGICO

Un modelo bastante aceptado, fue el propuesto por Starret y Cordoza, quienes justificaron la utilización del “flossing” a partir de la hipótesis del mecanismo de cizallamiento fascial, que provoca la compresión del vendaje sobre el tejido, y la posterior reperfusión tras el cese del mismo. Este cizallamiento, en teoría, mejoraría el deslizamiento entre los planos fasciales y generaría la mejora de la movilidad y el dolor.

Ahora bien, una pregunta que podríamos hacernos es, si la mejora de la movilidad siempre va acompañada de una disminución del dolor, o viceversa.

En este sentido, otro marco teórico interesante que podríamos considerar es el de las neuroetiquetas.2 Se trata de grupos de neuronas, que tienen diferentes localizaciones a nivel corporal, pero con funciones comunes entre ellas.
            Contamos con neuroetiquetas para el dolor, otras para movilidad y que a su vez, están bajo la influencia de otras neuroetiquetas (historia motriz / experiencias previas / amenazas visuales – kinestésicas / nociceptores / etc.).

De esta manera, puede que sucedan o no, mejoras de movilidad y dolor en paralelo o por separado, dependiendo de la influencia de la compresión, del movimiento dado, de las experiencias previas del paciente, etc sobre la región estimulada.

De una u otra manera, lo cierto es que aún la evidencia no nos puede asegurar cuál es el principal mecanismo que explique las adaptaciones que provoca esta herramienta. 

Probablemente, pueda tratarse de una acción conjunta entre el cizallamiento miofascial, disminución de la amenaza percibida en el área corporal afectada (neurotag – neuroetiqueta), junto a posibles cambios en la representación somatosensorial, expectativas del tratamiento por parte del paciente (efecto placebo), como así también la activación de mecanismos opioides / endógenos gracias al ejercicio o el movimiento como tal. 

¿QUE MUESTRA LA EVIDENCIA?

Starret y Cordoza en el mencionado libro, establecen a esta estrategia como una de las mejores formas para restaurar la movilidad de una articulación. Simplemente proponen envolver la banda alrededor de la región restringida, con una “gran” fuerza de compresión, algunos centímetros por debajo y por encima de la zona a tratar, y durante 2 o 3 minutos mover la extremidad en las direcciones de preferencia.

Ahora bien, ¿qué implica una “gran compresión”? ¿da igual el tiempo de aplicación, o debemos ser precisos? ¿Importa cuanto cubramos la región? ¿Funciona en todas las zonas por igual?

La articulación del tobillo, es quizás la región sobre la que más se ha extendido el uso de la flossband.
            Driller y Overmayer (2016)3 evaluaron los cambios agudos en el ROM de tobillo (flexión plantar y dorsal), como así también el rendimiento en pruebas de saltabilidad vertical en 52 atletas (29 hombres y 23 mujeres). Los autores, encontraron mejoras en el ROM articular del tobillo, como así también un incremento del rendimiento del salto.
            La banda fue colocada de forma transversal, alineada con la cabeza distal de los metatarsianos y luego en forma de 8 (al maléolo lateral, alrededor del aquiles, al maléolo medial, y de allí hacia la cabeza distal del 5º metatarsiano) se realizaron 3 vueltas. En cada vuelta, se superponía en un 50% aproximadamente la banda anterior. La presión utilizada se controló a través de un dispositivo colocado por debajo de la banda, aplicando 182 mmHg (+/- 38 mmHg).
            Luego de la colocación de la banda, se realizaron 20 repeticiones en movimientos de flexión plantar y dorsal hasta el límite del rango articular.

Las adaptaciones agudas encontradas hacen sugerir a los autores que se trata de una estrategia válida, en activaciones pre-competitivas no solo para mejorar el rendimiento sino también como herramienta para la prevención de lesiones.

En otro trabajo de similares características, Driller y cols (2017)4 evaluaron a 69 atletas recreacionales (32 hombres / 37 mujeres), no solo en pruebas de movilidad y saltabilidad vertical, sino también en pruebas de sprint (15mts), indagando tanto el efecto inmediato-agudo como a los 45 minutos post aplicación.
            La colocación de la banda y las tareas de movilidad siguieron el procedimiento descrito en el estudio anterior, solo que no contaron repeticiones, sino que lo hicieron estableciendo un tiempo de 2 minutos para cada dirección.
            Encontraron mejoras tanto en las pruebas de ROM articular, salto vertical como en pruebas de sprint, que se manifestaron no sólo  inmediatamente, sino que el resultado de esos efectos perduró al menos durante 45 minutos posteriores.

% de cambio Pre-Post en Lunge Test
(Línea Punteada: GRUPO CONTROL – Línea Continua: FLOSS)

% de cambio Pico de Fuerza CMJ
(Línea Punteada: GRUPO CONTROL – Línea Continua: FLOSS)

Garcia Luna y cols (2020)5 se propusieron investigar el efecto de la utilización de la flossing sobre el dolor anterior de rodilla y la performance en salto vertical en deportistas recreacionales.
            La colocación de la banda la realizaron desde la zona proximal hacia distal respecto a la rodilla, superponiendo la misma y dejando visible al menos un 30% en cada vuelta alrededor de la articulación, con una presión promedio de 180 mmHg, medido a través de un dispositivo colocado en el cóndilo lateral del fémur.
            Si bien hay que considerar que se trató de una muestra muy pequeña (n=5), y que solo usaron esta herramienta para evaluar en 3 ocasiones distintas, y no para entrenar,  los resultados son alentadores en torno a la reducción del dolor y mejora del salto vertical, en pacientes con trastornos patelo femorales o dolor anterior de rodilla.

Pese a estos buenos resultados, Plocker y cols (2015)6 analizaron en 17 deportistas masculinos, el efecto de la compresión tisular sumado a ejercicios de movilidad articular activa, en torno a la mejora del ROM articular del hombro, en movimientos de rotación externa e interna, sin cambios significativos entre el grupo control e intervención.
            Los autores concluyen, que quizás se trate de una zona difícil de cubrir o acceder con la banda, y a ello se deba la ineficacia de la técnica en esta región, respecto a otras articulaciones como la del tobillo por ejemplo.

Como podemos ver, en general el flossing se ha utilizado en gran medida, en torno a articulaciones pero también podría ser susceptible de utilizar en regiones musculares, como forma de disminuir DOMS (dolor muscular de aparición tardía).
            En un estudio con 17 participantes sin lesiones músculo esqueléticas7, se realizó un entrenamiento intenso (cercano al fallo muscular) sobre los flexores de codo de forma bilateral, y en forma aleatoria se aplicó la banda en solo uno de los brazos.

Colocación de la banda sobre el grupo intervención
(3 cms por encima del epicóndilo hasta 3 cms por debajo del pliegue axilar )

Se controló la percepción del dolor y esfuerzo, a través de la escala visual analógica (EVA) y la escala de Borg en tres ocasiones (inmediatamente / a las 24 y 48hs).
            Los autores, encontraron que tanto la percepción del dolor como la fatiga disminuyeron en el brazo en el que colocó la banda. De esta forma, concluyen que puede tratarse de un método efectivo para tratar o prevenir DOMS post ejercicio, al menos hasta 48hs posteriores.

 

Kaneda y cols (2020)8 examinaron los efectos de la utilización del flossing en los isquiotibiales junto a movimientos activos, en comparación con estiramientos dinámicos, en 17 jóvenes masculinos.
            Se propusieron ver diferencias en diferentes pruebas como elevación de pierna recta (SLR por sus siglas en inglés), extensión pasiva de rodilla (KE), longitud de fascículos, como así también pruebas de fuerza isométrica y tasa de desarrollo de la fuerza. Encontrando incrementos significativos para el grupo intervención (uso de flossband) en el test SLR, KE así como incrementos en la máxima fuerza de contracción excéntrica, respecto a la sola realización de estiramientos dinámicos sin uso de flossband.

El mismo grupo de estudio, también indago el tamaño de tal efecto, en la región de gastrocnemios en 20 jóvenes masculinos, evaluando la influencia en el ROM de dorsiflexión, rigidez muscular, torque pasivo, máxima contracción isométrica, tasa de desarrollo de la fuerza y actividad muscular.9
            Encontraron que el uso de la compresión sobre esta zona puede resultar beneficioso no solo en la mejora del ROM activo, sino también en pruebas de función como el torque pasivo y la tasa de desarrollo de la fuerza, aunque esto último no tiene una explicación clara, se hipotetiza que es debido a la liberación de catecolaminas y otras sustancias, producto de la isquemia temporal que sucede por la compresión.

 

En resumen, el uso de la flossband como herramienta, no es más que la utilización de un vendaje elástico sobre una región articular o un grupo muscular, que provoca diferentes adaptaciones, fundamentalmente ligadas a la mejora de rangos de movimientos, y que a su vez puede influir en mejoras agudas-inmediatas de pruebas de rendimiento (fuerza / velocidad / saltabilidad), aún con limitaciones respecto a los mecanismos que subyacen tales respuestas.

 

¿CÓMO APLICARLA?

Si tuviéramos que realizar una aplicación práctica, sugerimos seguir las siguientes recomendaciones.

 

  1. Cubrir la región de interés, desde la parte proximal hacia distal, superponiendo al menos un 50% la banda entre sí, en cada envoltura.
  2. Tensar la banda a un 50-75% de su límite, generando una presión “incómoda” pero agradable sobre el paciente/deportista, sin sensación de adormecimiento – hormigueo o cambio de coloración de la piel.
  3. Post tarea indicada, retirar la banda y permitir la reperfusión sanguínea de la región, durante 1 o 2 minutos, caminando o realizando movilizaciones suaves.

 

Respecto al volumen indicado (series y repeticiones), la evidencia no tiene un consenso claro, pero se aconseja según las distintas pruebas realizadas, un volumen alto, indicando al menos entre 20 a 40 repeticiones por cada movimiento o tarea a realizar, o bien entre 1 a 3 minutos.

En cuanto a la frecuencia semanal, parece ser necesario un enfoque de alta frecuencia, empleando la técnica al menos 3 veces por semana o bien, previo a cada estímulo de entrenamiento o competencia en aquellos pacientes / deportistas que se puedan beneficiar de esta técnica, por alguna limitación  en el ROM articular.

 

 

PUNTOS CLAVES

  • El uso de la flossband puede ayudar a mejorar el rendimiento (saltabilidad y velocidad) a través de la mejora del ROM articular de tobillo (flexión plantar – flexión dorsal), en forma aguda-inmediata y hasta al menos 45 minutos posteriores a la aplicación
  • Reducir el DOMS percibido, hasta 48 hs posteriores, tras la aplicación de cargas intensas.
  • Mejorar la percepción del dolor en pacientes / atletas con síntomas patelofemorales o dolor anterior de rodilla
  • La evidencia es limitada respecto a reproducir estas adaptaciones en regiones articulares de difícil acceso como la cadera o el hombro.
  • Se necesita de un enfoque de alta frecuencia y volumen, y puede que se trate de una estrategia válida como activación pre entrenamiento o competencia.
  • Existen limitaciones respecto a la precisión de la dosis a utilizar, y fundamentalmente a la presión indicada y se necesitan estudios que comparen la utilización de algún dispositivo de presión en conjunto a alguna escala subjetiva, que nos aporte fiabilidad y practicidad en su utilización.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Starrett, K., & Cordoza, G. Becoming a Supple Leopard: The Ultimate Guide to Resolving Pain, Preventing Injury, and Optimizing Athletic Performance.  2013
  2. Wallwork SB, et al Neural representations and the cortical body matrix: implications for sports medicine and future directions.  2016
  3. Driller M, et al. The effects of tissue flossing on ankle range of motion and jump Performance. 2016
  4. Driller M, et al. Tissue flossing on ankle range of motion, jump and sprint performance: A follow-up study. 2017
  5. García-Luna, MA et al The Effects of Tissue Flossing on Perceived Knee Pain and Jump Performance: A Pilot Study. 2020
  6. Plocker, D et al. Effects of tissue flossing on upper extremity range of motion and power. 2015
  7. Prill, R et al.  Tissue flossing: a new short-duration compression therapy for reducing exercise-induced delayed-onset muscle soreness. A randomized, controlled and double-blind pilot cross-over trial. 2018
  8. Kaneda H., et al The effects of tissue flossing and static stretching on gastrocnemius exertion and flexibility. 2020
  9. Kaneda H., et al Effects of Tissue Flossing and Dynamic Stretching on Hamstring Muscles Function. 2020
Share on facebook
Facebook
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram
Abrir chat